Miles de descendientes de españoles podrán acceder ahora a dicha nacionalidad, incluso aunque sus descendientes la perdieran por motivos “políticos, religiosos, o de identidad y orientación sexual”.

El tiempo de espera se ha hecho eterno y las negociaciones entre el Gobierno de España y sus socios en el parlamento han sido largas, polémicas, extenuantes. Tanto que el proceso parecía haber encallado hace meses. Sin embargo, la Ley de Nietos ya es una realidad, al menos en el Congreso, y ahora faltaría que pasara al Senado para su aprobación definitiva. Con ella, cualquier hijo o nieto de españoles podrá solicitar la nacionalidad española, incluso aunque sus antecesores la hubieran perdido por razones políticas, ideológicas, de creencia o de orientación e identidad sexual.

La Ley de Memoria Democrática, tal es su nombre oficial, viene a saldar un poco más las deudas que España tiene con su pasado más reciente. Sus objetivos son claros. La recuperación, salvaguarda y difusión de dicha memoria, tan golpeada por 40 años de dictadura. Y, por extensión, “fomentar la cohesión y solidaridad entre las diversas generaciones en torno a los principios, valores y libertades constitucionales”. 

Los campos de actuación de esta nueva normativa son muy diversos. Pero para cientos de miles de personas en todo el mundo, especialmente en el continente americano, la Ley de Nietos conlleva, sobre todo, una ventana de oportunidad: el acceso a la nacionalidad española.

La ley de nietos y la nacionalidad española

Anteriormente a este proyecto de Ley de Nietos (se denominó así durante el proceso de preparación de borradores, pero a día de hoy estaría dentro de la denominada “Ley de Memoria Democrática”), el acceso a la nacionalidad española estaba bastante más restringido. Tal y como recoge el código civil, ésta no se podía obtener si se tenía “20 años o más”, ni tampoco si se era “descendiente de españoles en grado de nieto, bisnieto, tataranieto y/o sucesivos”, incluso aunque el “padre/madre la hubiesen adquirido después de su nacimiento o todavía pudiesen adquirirla”.

La nueva Ley de Memoria Democrática, a través de su disposición adicional octava, viene a corregir esta normativa previa. Con ella se añaden tres nuevos casos en los que se puede solicitar la nacionalidad española:

  • Si se ha nacido fuera de España y se cuenta con un padre, madre, abuelo o abuela originariamente español. Incluso en el caso de que estos, como consecuencia de haber sufrido exilio por razones políticas, ideológicas o de creencia o de orientación e identidad sexual, hubieran perdido o renunciado a la nacionalidad española.
  • Si se es hijo o hija nacido/a en el exterior de una mujer española que hubiese perdido su nacionalidad (es decir, la posibilidad de transmitirla a sus descendientes) por casarse con una persona extranjera antes de la entrada en vigor de la Constitución de 1978.
  • O si se es hijo o hija mayor de edad de españoles a quienes les fue reconocida su nacionalidad de origen en virtud del derecho de opción con la Ley de Memoria Histórica de 2007.

Cabe destacar que esta nueva Ley no marca un límite de edad para los solicitantes. También que, desde su entrada en vigor, los interesados dispondrán de dos años para realizar la tramitación de la nacionalidad española por opción, con posibilidad de ampliación por 1 año más.

El precedente: Ley de Memoria Histórica de 2007

La Ley de Nietos o Ley de Memoria Democrática no nace de la nada, sino que es heredera de una normativa que ya abrió las puertas de la nacionalidad española a numerosos hijos y nietos de migrantes de este país: la Ley de Memoria Histórica de 2007. De hecho, en cierto sentido, esta legislación de 2022 viene a ser algo así como su evolución.

Desde su aprobación en octubre de 2007 hasta la finalización del plazo otorgado en 2011, la Ley de Memoria Histórica ya abrió en su momento las puertas del país a numerosos descendientes de españoles nacidos en América Latina. Sin ir más lejos, unos 150.000 cubanos pudieron acceder a la ciudadanía española durante esos años, y dicha normativa fue uno de los principales motivos tras el aumento de españoles viviendo en el extranjero.

Sería lógico esperar que, ahora, con esta nueva Ley de Nietos, las consecuencias sean similares a las de hace 15 años.

La polémica: Partido Popular (PP) y la derogación

Por supuesto, esta Ley de Memoria Democrática no está exenta de polémica y críticas. A los pocos días de que se abriese el camino a su aprobación definitiva, el PP, principal partido de la oposición, ya se comprometió a derogarla. Lo hizo a través de su secretario general y candidato en las próximas elecciones generales, Alberto Núñez Feijóo

Así pues, aunque la Ley de Nietos supone una indudable buena noticia para los descendientes de españoles por todo el mundo, tampoco se puede decir que es algo que haya llegado para quedarse. Cada vez más, el mundo es un lugar muy susceptible a cambios. Y habrá, pues, que estar atentos.

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