Los programas de Ciudadanía por Inversión y Residencia por Inversión (CBI y RBI, respectivamente, por sus siglas en inglés) están ganando cada vez más adeptos en la UE. Tanto entre los Estados Miembros como entre los solicitantes extranjeros.

Para estos últimos, aspirantes a ciudadanos o residentes europeos, los motivos para buscar un CBI o RBI son claros: seguridad jurídica y sanitaria, libertad de movimiento, educación del más alto nivel para las familias… confort, en definitiva. Mientras, los países de la UE cuentan también con razones de peso para promover este tipo de programas, conocidos como golden visas. En resumen, se puede decir que se han convertido en una forma de atraer dinero y capital.

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A continuación, vamos a tratar las principales características de estos programas en la UE desde ambos puntos de vista: el del solicitante y el del país receptor.

Origen de los solicitantes

La falta de transparencia en lo que respecta a estos programas por parte de la mayoría de Estados hace difícil determinar el origen de los solicitantes. Pese a todo, la realidad que se muestra en diversos informes es que los CBI y RBI atraen a la UE, sobre todo, a ciudadanos adinerados de Rusia, China, Turquía, Oriente Medio y otros Estados de Asia Central.

Nivel económico de los inversores

Por lo general, los programas RBI/CBI se dirigen a inversores de gran capital, a los conocidos como personas con un alto patrimonio neto (o HNWI, por sus siglas en inglés). Suelen proceder de economías emergentes, o de países que experimentan cierta inestabilidad política y/o económica.

Hay excepciones, eso sí. Una de ellas es Letonia, el país comunitario con unos niveles más bajos de inversión para facilitar la residencia de ciudadanos extranjeros. El primer nivel de inversión del país báltico al sacar su programa de golden visa en 2010 fue de 70 000 euros. Luego, debido al aumento descontrolado de aplicaciones, este subió en 2014 a 270 000 euros. Esa subida no evitó que el solicitante típico en Letonia siga siendo el de un hombre ruso de clase media, no necesariamente rico.

Motivaciones

Las motivaciones de los inversores extranjeros para solicitar estos planes pueden variar y no son excluyentes. Las más habituales son:

  • Ganar libertad de movimiento en destinos populares, con una buena calidad de vida y un alto nivel educativo.
  • Conseguir una especie de póliza de seguro, en caso de que el país de origen viva una situación de inestabilidad política y/o económica.
  • Disfrutar de la exención de visado en prácticamente todo el mundo, que algunos de los países de la UE ofrecen a sus ciudadanos, algo que facilita enormemente las opciones de viaje.
  • Acceder a un régimen fiscal favorable.

Características comunes de los programas

Respecto a los programas de RBI y CBI, aunque todos cuentan con sus casos particulares, diferencias y exclusividades, la mayoría de ellos comparten unas características comunes. Véase:

  • La mayoría de Estados Miembros de la UE, por ejemplo, aplican regímenes de RBI que no exigen requisito alguno de presencia física en el territorio, o muy pocos, para convertirse en residentes o mantener estas residencias.
  • Se suele requerir algún tipo de inversión inmobiliaria, ya sea para establecer un negocio o comprar una casa. En el caso de España, el nivel mínimo es el de una inversión de 500 000 euros.

Los programas de RBI y CBI son un fenómeno global.

Características diferenciales entre las golden visas

Pero así como todos los Estados cuentan con ciertos trazos similares, no deja de ser cierto que el de las golden visas es un mercado. Y que, por ende, cada país trata de realizar la mejor oferta a los postores de ciudadanía para que se queden con ellos. Esto da pie a ciertas diferencias sustanciales. Por ejemplo:

  • Los permisos de residencia concedidos varían desde los permisos temporales (renovables hasta un total de cinco años, como es el caso de los regímenes RBI de Estonia, Irlanda, Italia, Letonia, Malta y Portugal), hasta los permisos permanentes (el caso de Bulgaria y Chipre).
  • En Italia, Letonia, Chipre y Malta, las inversiones requeridas son todas de carácter pasivo y pueden ser inferiores a 250 000 euros. Por su parte, Irlanda y Portugal combinan inversiones pasivas y activas. 
  • Dentro de la UE, hay tres regímenes que ofrecen la ciudadanía comunitaria: Bulgaria lo hace a cambio de una inversión de 400 000 euros y Malta de una de 1,15 millones de euros. Dicha cantidad asciende a los 2 millones en el caso de Chipre.
  • Otro aspecto de la oferta que varía enormemente es el marco impositivo que cada país aplica a los solicitantes de RBI o CBI. En Bulgaria, Estonia o Letonia se da acceso a un régimen fiscal de nivel bajo sobre la renta personal, mientras que Chipre, Irlanda, Malta y Portugal ofrecen la posibilidad de que los solicitantes se beneficien de un régimen fiscal no domiciliado. En Italia, los nuevos residentes con un elevado patrimonio neto pueden solicitar el pago de un "impuesto sustitutivo" a tanto alzado de 100 000 euros sobre sus ingresos de origen extranjero.

Mira: Golden Visa: descubriendo los diferentes programas de la Unión Europea.

Conclusión

Así pues, se puede concluir, por una parte, que los solicitantes de golden visas suelen ser individuos acaudalados, procedentes de países en situaciones convulsas o con una economía más débil, en búsqueda de seguridad, tranquilidad, facilidad para moverse por el mundo y bajos impuestos. Por su parte, los países juegan con toda una serie de elementos en su oferta —ventajas fiscales, capital inicial necesario, oferta de ciudadanía— para atraer a estos solicitantes.

Es el mercado de las residencias y las ciudadanías, uno que solo va a ir a más en los años postpandemia que tenemos por delante. La puja se ha abierto.

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