El Consejo de Ministro del Gobierno de España aprobó, el pasado 23 de noviembre, un convenio que abre la puerta de la doble nacionalidad con Francia. El objetivo es evitar exigirle a los nacionales de ambas países la renuncia a su nacionalidad de origen cuando adquieran la nacionalidad de la otra parte.

España, hasta ahora, solo tiene convenios de doble nacionalidad con países iberoamericanos, Filipinas y Guinea Ecuatorial. Es por esta razón que, tanto España como Francia, han valorado la medida como excepcional.

La Ministra González Laya también destacó la "excepcionalidad" de este acuerdo, que beneficiará sobre todo a los franceses residentes en España, ya que Francia ya venía permitiendo a los españoles que están en su país compartir ambas nacionalidades. Fuentes del Ministerio indicaron que se está trabajando para llegar a convenios similares con otros países europeos, como el Reino Unido.

Francia, desde hace algunas décadas, viene aceptando una vía tácita para permitir la doble nacionalidad a ciudadanos españoles y es no exigirles (como si hace a casi todos los demás nacionales europeos) renunciar a su nacionalidad de origen al optar por la nacionalidad francesa.

Sin embargo, en virtud del convenio firmado, no se prevén vías de acceso privilegiadas a la nacionalidad, ni tampoco una reducción del tiempo para la obtención de la nacionalidad española por residencia, que por demás, seguirá siendo de 10 años para los ciudadanos franceses.

De todo modos, con un acuerdo de este calado se podría decir que se pone fin, desde nuestro punto de vista, a una absurda e injusta situación sufrida por los españoles de Francia, que en general se arraigaron durante el exilio tras el fin de la Guerra Civil, y esto ha sido particularmente doloroso para los descendientes de los españoles republicanos.

[Imagen] Exilio tras el fin de la Guerra Civi

Por su parte, Francia, a través del Ministro Le Drian, consideró que el convenio es "un símbolo fuerte" de las buenas relaciones entre ambos países. Que el país galo sea el primero en Europa con el que España firma este tipo de convenios, es significativo.

Negociaciones

En marzo de 2019, las autoridades españolas propusieron a sus homólogos franceses, iniciar las negociaciones para conseguir la firma de un acuerdo bilateral sobre nacionalidad y para ello entregaron, a través de la Embajada de España en París, el anteproyecto del convenio de doble nacionalidad.

Todo indica que las negociaciones fueron bastante difíciles porque se prolongaron bastante en el tiempo.

Justo el pasado mes de septiembre de 2020 fue cuando se pudo alcanzar un consenso entre las autoridades hispano—francesas sobre la redacción del texto final para el mencionado convenio de doble nacionalidad.

En la actualidad, España tiene convenios de doble nacionalidad firmados con: Chile (1958), Perú (1959), Paraguay (1959), Nicaragua (1961), Guatemala (1961), Bolivia (1961), Ecuador (1964), Costa Rica (1964), Honduras (1966), República Dominicana (1968), Argentina (1969), Colombia (1979), Guinea Ecuatorial, Filipinas, Andorra, Portugal, Brasil, Cuba, Mexico, Panamá, Puerto Rico, El Salvador, Uruguay y Venezuela.

Según la Constitución española (artículo 11.3) se establece que: "el Estado podrá concertar tratados de doble nacionalidad con los países iberoamericanos o con aquellos que hayan tenido o tengan una particular vinculación con España. En estos mismos países, aun cuando no reconozcan a sus ciudadanos un derecho recíproco, podrán naturalizarse los españoles sin perder su nacionalidad de origen".

Conclusiones

Quisiera destacar que un convenio entre Francia y España es muy importante. Su trascendencia, tanto económica como cultural y humana, es histórica para ambos países.

Además, es ante todo un paso adelante muy significativo en el desarrollo de la identidad europea de España.

La buena noticia es que los convenios de doble nacionalidad se están extendiendo y proliferando entre los países europeos por razones profesionales, así como por el necesario proceso de construcción de una ciudadanía europea compartida, que se agrega —pero no reemplaza— a la nacionalidad propia.

Con decisiones como ésta considero que España y Francia, como bien dice el Ministro galo de exterior, el Sr. Le Drian, podrán "escribir una nueva página de una relación particularmente rica y densa”.

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