Desde que a mediados del siglo XIX el nombre de California se asoció al oro, a los anhelos de riqueza y libertad, ese Estado ha quedado como el paradigma del sueño americano: de ese mito en el que cualquier persona, nativa o no de los EEUU, podía alcanzar el éxito.

Pocos casos representan esta leyenda como el del irlandés John William Mackay, que dejó el infame barrio de Five Points en Nueva York para irse a San Francisco en 1851. No tenía dinero, tampoco contactos, pero ganó lo suficiente en las minas como para comprar la suya propia. Con el tiempo, Mackay llegaría a ganar el equivalente a 50-70 mil millones de dólares actuales. Pero también, más recientemente, personas como la inmigrante e informática polaca Joanna Hoffman cumplieron su particular sueño californiano: ella llegó en 1980 a California y fue la única mujer en el equipo fundador del ordenador Macintosh de Apple.

Sin embargo, ocurre que, según las últimas predicciones de la Oficina del Censo de EEUU, en California, conocida también como The Golden State (El Estado Dorado), la población está disminuyendo por primera vez en los últimos 170 años, prácticamente desde su fundación.

Pero, antes de llevarte a uno de estos destinos...  ¿Qué está llevando a California a perder su brillo? ¿Qué está haciendo que muchas personas residentes en el 'Golden State' California, también se planteen la 'Golden Visa'?

¿Qué está pasando?

Hoy en día, son muchos más los que abandonan California que los que llegan al "Estado dorado". Entre los más famosos que han dejado California en los últimos tiempos, está Elon Musk, que en diciembre de 2020 se trasladó junto con todos sus negocios a Texas. Pero... ¿cuáles son las razones para este exilio?

Según Los Angeles Times, "el sueño de California se ha ido desvaneciendo durante mucho tiempo”...

Puestos a encontrar motivos concretos, lo cierto es que el estado de la Costa Oeste simplemente se ha vuelto inasequible. El precio de las propiedades inmobiliarias está disparado, y muchas de las rentas medias y altas californianas han decidido escaparse a lugares con impuestos más bajos y menos regulación. Es ahí que otros Estados como Colorado, Idaho o la propia Texas han aparecido como nuevos receptores de este grupo de población.

Sin embargo, ocurre que ninguno de esos lugares ofrece la misma combinación de sol y mar que sí tiene California.

Y metidos a buscar una nueva casa de ensueño, algunos excalifornianos han dirigido su mirada a miles de kilómetros de allí, a España por ejemplo, y en particular, a la costa del Mar Mediterráneo. Allá donde han podido encontrar sol y mar por la mitad de precio.

Caso de Nora Larson

Nora Larson es una cliente de Echeverria Abogados que creció en California. Pero, así como lugares como La Jolla o Laguna Beach fueron los que la cautivaron décadas atrás, cuando el estilo de vida californiano formaba parte de los sueños de medio mundo, Nora sigue viviendo hoy su sueño lejos de allí. Lo hace en Benalmádena, una pequeña ciudad de la Costa del Sol malagueña donde encontró su nuevo hábitat natural. Allí, claro, llegó con una Golden Visa como fenómeno global.

“Las ventajas son muchas: por ejemplo, cuando los viajes y el turismo vuelvan a la normalidad prepandemia, el fuerte mercado turístico de la Costa del Sol da la opción de obtener ingresos por alquiler; y los tipos de interés ultrabajos significan que, incluso como comprador extranjero, se puede conseguir una financiación increíblemente barata. Y no solo eso, sino que la compra de un inmueble puede ponerte en la vía rápida para obtener la residencia e incluso un segundo pasaporte”, dice Nora. 

California siempre ha sido una buena opción, pero la Costa del Sol también lo es. Desde luego, Nora no parece estar arrepentida de su decisión.

Conclusión

Las conclusiones que extraigo, sobre la historia de Nora y los otros cientos de californianos que están llegado a las costas españolas, son varias.

La primera de todas es que los tiempos han cambiado, y lo han hecho de forma dramática. California ya no es el sueño de todo el mundo y tampoco es verdadera la idea de que la gente está fija en un sitio. Cada vez más personas quieren moverse, contar con varios lugares donde vivir y/o disponer de dos pasaportes, que te den la oportunidad de vivir entre dos mundos: entre, por ejemplo, el Mediterráneo y el Pacífico.

A raíz de esta primera conclusión, llegamos a la segunda: las políticas de migración también pueden utilizarse para atraer dinero en lugar de personas, como ocurre en el caso de Nora. Estas fórmulas migratorias podrían funcionar como una suerte de estrategia de diversificación para impulsar la economía, aprovechando las políticas de visados para captar inversiones en lugar de inmigrantes.

Y la tercera y última es obvia: en búsqueda de la California del siglo XXI como están muchas personas, parece que algunos, como Nora, ya la han encontrado. Y está aquí, en el Mediterráneo.

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